18/04/2023

El Libro de las Sombras

Foto modificada por FaceApp
Reto: ¡Llega el día de los libros!
de Libros.com

Cientos de libros ordenados en las estanterías de la biblioteca del convento desfilaban ante los ojos de Adelaida, la joven novicia, llegada apenas tres semanas atrás. 

—Sor Juana, ¿de qué tratan todos estos libros?

—Verás. Hay diferentes secciones —carraspeó Sor Juana—. Aquí se encuentran los dedicados a la gastronomía y recetas de cocina. De ellos, cogemos ideas para nuestros platos.

—Muy interesante. Me apasiona la lectura pero, cuente, cuente. Me interesan mucho los libros.

—¡Ay, joven! Allí hay libros sobre teología, evangelización de distintos países, medicina, anatomía…

—¿Y aquel libro que se encuentra bajo candado en aquella vitrina?

—Shhhhh —dijo persignándose la anciana monja—. Ese libro está custodiado por nosotras. Es uno de los  siete Libros de las Sombras que hay en el mundo, y es muy peligroso. Sus páginas contienen el Mal. Palabras redactadas por el mismísimo demonio. 

—Me gustaría leerlo… Para comprender. Si sabemos todo sobre el mal, nos debería ser más fácil el poder derrotarlo. 

—¡No digas eso, niña! Tú eres muy joven y pura, aún una novicia. Entiendo la curiosidad que te otorga la edad. Pero vete a tu celda, reza tres Avemarías y espera allí hasta la hora de la cena. 


Adelaida había empezado con las oraciones pero, al terminar la primera de ellas, unos susurros revoloteaban alrededor de sus oídos, y sentía como si unas manos invisibles la empujaran a salir de su cuarto. De pronto, se vio en la biblioteca, justo delante del grimorio prohibido. Algo la ayudó a cogerlo sin dificultad y leerlo para adquirir todo el conocimiento que contenía. A medida que leía el libro, la novicia podía sentir su mente llenándose de ideas oscuras y peligrosas, incapaz de apartar sus ojos de las líneas. Quería saber y aprender más. Con cada página que leía, el poder del libro se apoderaba de ella. Adelaida comenzó a sentir una fuerza extraña en sus tripas, como si algo se hubiera apoderado de su cuerpo y de su mente, impidiéndole controlar sus pensamientos y acciones.

Durante doce días, a razón de una por día, las monjas que conformaban la orden aparecían muertas en sus celdas con un rictus de horror en el rostro.

En aquellos días, el sacerdote de la iglesia del pueblo cercano y la guardia civil, se personaron en el monasterio. Pero nadie había escuchado nada por las noches. Todas las monjas y, hasta la mismísima Adelaida, estaban aterradas ante la idea de que algún asesino estuviera haciendo todo aquello. 

La noche número trece, la novicia, que se había negado a abandonar el santuario, se desnudó y subió los escalones de la torre del campanario y se lanzó al vacío. 

Los lugareños cuentan que, la joven Adelaida murió reventada por dentro, con una grotesca sonrisa dibujada en su cara. Todas las cruces se habían invertido y prendido fuego, incinerando todo el lugar y su entero contenido. Todo, menos el Libro de las Sombras, que permanecía intacto, vitrina incluida, en medio de las cenizas.

12/04/2023

En clase de Genética

Foto modificada por FaceApp
Reto: La magia de J K Rowling
de Libros.com


—¡Señorita Calanta! Galen me está molestando —Bufó Danika. 
¡Galen! Como continúes incordiando, juro que te cortaré cada uno de tus seis tentáculos. 
—Pero es que Danika no me deja ver la pizarra con su cabezacono... 
—Bueno, chicos. Vale, ponte en primera fila con los siameses. 
Galen se sentó junto a Axel y Astra que, si bien eran dos seres con sus respectivos cerebros y temperamentos, compartían el mismo cuerpo. Luego, la profesora mandó a Danika a sentarse detrás. Lyra y Thalasa, sus amigas reptilianas, la miraron con pena y telepáticamente, le dijeron que en el recreo le enseñarían las enormes moscas violetas y amarillas que su madre les había puesto para almorzar. Pero Kael, el babosa bobalicón, se rió de ella, y Valtor, el ewok, le empujó para que parara de reír. 
—¿Todo bien ahora, chicos? Porque si seguimos así, no vamos a empezar la clase en la vida —dijo la profesora dando un suspiro tan largo que volaron sus papeles y los de sus alumnos—. Bueno, en fin. Hoy tendremos una clase especial de anatomía. Mis queridos maridos han cedido amablemente a esta escuela a dos especímenes del planeta Tierra. Iban andando por una zona desértica, uno detrás del otro. 
Los alumnos de la señorita Calanta, abrieron los ojos, bocas y oídos, así como los vellos se les pusieron de punta, las escamas cambiaron de color pasando por todos ellos, y las babas parecían un río. La excitación por ver en vivo a dos mitos andantes. Los terrícolas, de quienes todo el universo hablaba. 
Los maridos de la señorita Calanta entraron acompañados por dos seres humanos. Uno parecía estar nervioso y aterrado, el otro, simplemente nervioso. 
—Para estudiar a estos seres anatómicamente, vamos a anestesiarles. Así, continuarán estando vivos y podremos ver como son por dentro. Incluso veremos como les late el corazón. 
Pritus, el primer marido, inoculó el sedante al primer espécimen, y antes de contar diez, había caído en un profundo sueño. 
El segundo marido, Cretus, hizo lo propio con el otro hombre. Sus venas eran duras y negras, y supusieron un reto para él. Contaron diez, veinte, treinta segundos... Cinco minutos y dos dosis más de anestesia después, el sujeto número dos aún estaba despierto. 
En un momento dado, le desataron de la camilla en donde le mantenían tumbado y, el grisáceo humano se abalanzó sobre el otro terrícola y empezó a morderle y a masticar. 
Los maridos, y la propia señorita Calanta, intentaron separar a aquel ser del pobre durmiente, que acabó colapsando cuando el caníbal se zampó su aún bombeante corazón. 
Danika sacó en claro que, un humano te comerá si haces que te siga a través del desierto. 
La señorita Calanta se enfadó con sus maridos, aunque aquel monstruo no les atacara ni a ella ni a sus alumnos. De hecho, no atacaba a nadie en aquella escuela. 
Más tarde, entre las pertenencias del terrícola fallecido encontró La Guía de Supervivencia Zombi. Jamás escuchó nada sobre zombis, y ahora tenía uno para estudiar.

04/04/2023

Bajo el sol de Sarigua

Reto: De aventuras con Vázquez Figueroa
de Libros.com


Desierto de Sarigua y mucho calor. Mi hocico jadeante y mi garganta seca necesitan agua, pero no puedo permitir que se me escape. El hombre quiere huir de mí, pero no puede. Él también está cansado y árido como este lugar. No puedo dejarle escapar. Mi amo me lo ordenó claramente antes de morir y debo cumplir con su última palabra. Por él, debo hacerlo. Por mi lealtad, pues no he conocido otra cosa en mi vida de perro. ¿No es eso lo que se espera de nosotros?
Nunca me había planteado qué clase de persona era mi amo. Yo lo tenía todo: agua, comida, adiestramiento y formación de alto nivel, y un colchón donde dormir. Perro acomodado, vigilante y alerta siempre para que aquellos descarriados de la prisión se portaran como debían. Bien. Sin barullos, fugas o motines. Y aquí estamos ahora ese hombre y yo. El reo que asesinó a mi humano y el cánido que debe hacer lo propio con él. 
Pero no sé. Bajo este sol que nos consume con sus rayos, tras tantos días de persecución, nos estamos dando un respiro. Sabe que no puede escapar en este páramo abierto, sin ningún lugar dónde esconderse. El horizonte es seco y baldío. Quedó atrás aquel río que nos mantuvo separados y que cuando estrechó, pude saltar sin miedo a ser llevado por la corriente. Pero justo ahora, que podría acabar con su vida mordiéndole la vena del cuello, yugular la llaman, estoy demasiado cansado. 
Nos miramos a los ojos y nos sostenemos la mirada. En ambos rostros hay tregua, un alto al juego de la persecución. El hombre se acerca y me acaricia el lomo y la cabeza, y yo me dejo. Me reconforta y apacigua. Es algo que no había sentido jamás. Mi dueño, en la vida me tocó con este sentimiento. Siempre con órdenes duras y secas, y algún que otro golpe de porra si no obedecía a la primera. De aquella manera aprendí a ser un perro servicial y fiero, porque por nada del mundo quería recibir otro golpe más. 
Y aquí me hallo con el hombre que mató a mi dueño y se fugó de la prisión. 
Él es libre. 
Quizá lo soy también yo... 
Y si soy libre, no me debo al muerto.
Y si soy libre, puedo ser acariciado, querido y valorado. 
Y si soy libre, yo decido que no quiero matar a este hombre que me trata con respeto y sin saberlo, me ha liberado también de aquel carcelero.

* Relato basado en el libro de Alberto Vázquez Figueroa "El perro" de 1976.

** Documentándome para este reto, he tenido el honor de saber que el señor Vázquez Figueroa y yo, nacimos el día 11 de octubre pero con una diferencia de 39 años. Bonita casualidad.

02/04/2023

Iquigua


Ilustración generada con IA
VadeReto Abril 2023
Perdida


Mientras ella, tras vestirse, se calza y ata los cordones de sus quets¹, se pierde en sus pensamientos. Otro fin de semana conflictivo que se repite desde hace meses. Quizás sea culpa suya por haberle dado manga ancha a aquel hombre pero, ¿cómo podría ser cruel tras ocho años de relación en el que su amor por él se había terminado? todas sus esperanzas de una vida juntos, se habían esfumado. No le veía continuidad a aquello que la lastraba y la atormentaba.
Era hora de llevar a su hija al instituto. Eso siempre la distraía. Algo mecánico en sus últimos cinco años, una de sus "zonas de confort" que le dicen ahora. Bajar al garaje, meterse en el coche. Arrancar, ponerse los cinturones, salir por la puerta y recorrer las subidas y bajadas de las calles del pueblo. Esperar en el cruce. Pasar. Estacionar. Despedir a su hija hasta dentro de unas horas, cuando volvería a por ella.
Con el corazón apuñuscado², se preguntaba si de verdad esta vez, él se alejaría de una vez por todas. Porque casi medio año sin poder dar por finiquitada una relación agonizante, levantándose con el cerebro abotargado y la cabeza en llamas, acabarían con la cordura de cualquiera. Pero ella, una mujer más fuerte de lo que pudiera imaginar, aguantaba estoicamente. Ya había sufrido una ruptura traumática anteriormente, siendo ella la dejada, y en medio de una depresión diagnosticada. Esto, aunque difícil, era bastante más controlable.
Lo que no podía entender era que, en nombre del amor, aquel hombre la hubiese estado insistiendo en volver. Llorando, suplicando, mintiendo y creando una cuenta falsa en Twitter con la que crearse una red de seguidores mutuos y hacerse también su seguidor. Este seguidor salido de la nada, empezó a comentar y a retuitear cosas sin sentido del perfil de ella, hasta el punto de incomodarla, ganándose así su bloqueo.
Tras esto, le dijo por otros medios que, aquel seguidor a quien bloqueó, era él. Que era la forma de sentirse cerca de ella porque la amaba tanto...
Te quiero. Ese era su mantra para responder a cualquier reproche de ella.
—Tú no me quieres. Estás obsesinado— le dijo ella una vez más. 
Ella vive estos días, con la incertidumbre. Para ella llegó el punto de no retorno, pero debe protegerse. No puede fiarse de quien corrompe de esa manera la palabra "amor". Él está perdido en ese enganche por ella. Y ella ya no sabe más qué decirle, a parte de bloquearlo en todos lados. 
Entonces, en la soledad de su pensamiento, ella pronuncia una palabra, iquigua³. No es nada. No existe. Su hija la soltaba de vez en cuando a los tres, cuatro, e incluso cinco años, cuando alguna persona desconocida se dirigía a ella, normalmente una cajera del supermercado, y no quería contestarle. Iquigua, en la cabeza infantil de su hija, podía ser un "déjame en paz" o "no te quiero contestar". Quién sabe. Eso no importaba en aquellos momentos. 
Para la protagonista de nuestra historia, bien podría interpretarse como... ¡Iquigua! ¡Al carajo todo! 
Quién sabe. 
Quién sabe nada en este mundo de perdidos y de locos. 


Las 3 palabrejas fuera de lo común para el Vadereto de este mes:
¹Quets: (keds) en las comarcas leridanas es el nombre que reciben las zapatillas deportivas. 
²Apuñuscar: estrujar, apretujar, apiñar, estrechar.
³Iquigua: palabra inventada por la hija de la autora en su mas tierna infancia 😜


28/03/2023

Tu nombre en el aire

Foto: Isabel Allende con su hija:
Paula (1963-1992)
Reto: En la casa de los espíritus de Isabel Allende
de Libros.com


Paula, ya no queda tanto.
Tu madre ha tenido una vida tan plena y tan vacía a la vez… sobre todo desde tu ausencia. Ochenta años vividos y sólo veintinueve contigo.
No podía ver como esa extraña enfermedad llamada porfiria se cebaba contigo. Por eso te pidió por favor, que te marcharas y murieras para que no sufrieras. Tras ciento cincuenta días en coma en el que ni pestañear podías, tu marido y tu madre te dejaron marchar. ¿Para qué retenerte postrada en un hospital? Sin conciencia, sin vida, sin futuro. Sólo sueño inducido y oscuridad, pero te dejaron ir a la luz, como la de tu sonrisa.
Tu nombre en el aire, Paula, se cuela por la ventana moviendo las cortinas blancas. Estás siempre viva en tu madre porque ella te ama y te recuerda. Y mientras alguien te recuerde, siempre vivirás. Y vives en Isabel la escritora, la chilena errante, la madre de un hijo vivo y una hija muerta. 
Con la edad que ahora tiene tu madre y tras pasar por una pandemia, ella que lo ha tenido todo materialmente hablando, se pregunta ¿para qué tanto? Estamos aquí de paso, por sólo un rato. Para qué acumular tantas cosas. Por qué hacer gala de tanta ostentación. Paula, con los años, tu madre ha aprendido a vivir con menos, y si pudiera volver atrás en el tiempo, cambiaría el pasado para no hacer tantos viajes, y disfrutaría más de ti y de tu hermano.
Paula, tú que vives en la eternidad, espera como siempre has hecho. Algún día tu madre y tú podréis reuniros de nuevo y vuestros nombres viajarán por el aire a modo de pensamientos. Isabel y Paula.

21/03/2023

Ballerina

Reto: Vérsame en el Día Mundial de la Poesía
de Libros.com
&
Día Mundial de la Poesía
¿La homenajeamos? 


Ballerina baila, Ballerina vuela,
El teatro en silencio la contempla,
La platea y los palcos se enamoran.
Grácil, elegante y preciosa
Flota mientras danza en el escenario,
Como un suave diente de león
Sus piernas, sus brazos, su cuerpo,
Toda ella es un movimiento etéreo.
Los aplausos estallan y Ballerina agradece,
Con sus manos sobre su pecho,
Pasa una pierna por detrás,
Reverencia a su gran público
Hasta que el foco se apaga
Y su luz también languidece.
Se quita las puntas y su vestido de baile,
Desmaquilla su rostro y deshace su moño.
Un coche la espera y su chófer la conduce
Cruzando calladas  y desconocidas calles,
Otra noche, otra ciudad, un nuevo hotel y soledad...
Ballerina se duerme con los ojos mojados,
Recordando los aplausos y las flores,
Los regalos de los admiradores,
Y a su familia siempre ausente,
Llorando en la soledad de la fama.


15/03/2023

Destellos dorados

Foto generada y modificada por FaceApp
 Reto: Todos fuimos el principito
de Libros.com


Después de sobrevolar las pirámides de Giza, el motor de la avioneta de Pierre empezó a echar humo y perder altura, lo cual le obligó a aterrizar en pleno desierto. Algo aturdido, empezó a caminar solamente con la ayuda de un mapa y una brújula, pero estaba desorientado. El sol le hacía sudar profusamente y su cantimplora estaba casi vacía. Su cabeza ardía, así que se ató una bufanda de lino a modo de turbante.

Estuvo andando durante horas bajo aquel infierno. No sabía dónde se encontraba y empezó a perder la esperanza de ser rescatado. Pero cuando el sol empezó a ponerse, a lo lejos, se formó ante sus ojos una silueta humana y sin dudarlo, fue hacia ella. Pierre había estado leyendo El Principito que su amigo Antoine le había regalado, y debido a la deshidratación y al cansancio, creyó que aquella silueta era la del niño protagonista de dicha historia. Pero resultó ser una joven arqueóloga de nombre Élise, que estaba trabajando en una excavación cerca de allí. Al tenerla cerca, los destellos dorados de su pelo corto y rubio además de su belleza, le encandilaron.

Pierre, aturdido por el golpe y la calurosa travesía por las dunas, empezó a hablar a Élise de sus aventuras y de sus sueños de dar la vuelta al mundo sin escalas en su avioneta. Claramente deliraba, pero la mujer no dudó en ayudarle, llevándole al campamento donde otras cinco personas aguardaban. Le dieron agua, comida y un colchón donde descansar y recuperarse. Pierre, agradecido, empezó a hablarles de sus andanzas como experimentado piloto.

Élise se quedaba absorta con la pasión que transmitía Pierre al hablar. Eran muy parecidos, pues ambos amaban hacer lo que hacían. Él, descubrir lugares volando, y ella excavando. En un momento dado, sus miradas se cruzaron y saltó un chispazo que sólo ellos notaron.

Al día siguiente Pierre y Éloisese dirigieron hacia el avión accidentado,

pero no podrían arreglarlo hasta pasada una semana. 

Durante todo aquel tiempo, Pierre y Élise estuvieron la mayor parte del tiempo juntos, contándose sus vidas y sus anhelos. 

Cuando finalmente Pierre pudo irse, empezaron a escribirse cartas y ocasionalmente, también hablar por teléfono. Mientras Pierre iba volando y explorando el mundo, Élise se enfocó en su trabajo como arqueóloga. Él solía bromear con ella llamándola su Petite Princesse, por haberla confundido con el niño rubio al conocerse, con lo que se quedó con ese cariñoso sobrenombre.

Tras un año, cansado ya de volar por todo el mundo, Pierre dejó su vida nómada para casarse con Élise en una boda íntima y llena emoción.

El tiempo pasó y formaron una bonita familia. Tuvieron tres preciosos hijos, Mireille, Juliette y Roland que, les dieron siete nietos. Incluso llegaron a conocer a dos bisnietos, antes de dejar este mundo terrenal a principios del presente siglo, con tan sólo cinco meses de diferencia. 

Y así fue como aquellos destellos dorados del cabello de Élise dio pie a su eterna historia de amor.

10/03/2023

Cargo, 2013

Microrreto: De la escena... ¡al micro!


7 minutos es lo que dura este corto. Suficiente para despertar varias emociones en quien lo ve.
Cargo, del año 2013. Finalista del festival australiano de cortos Tropfest, hay una versión hecha película de 2017, con una duración convencional. Personalmente, considero que el corto es mucho mejor. ¿Para qué alargar algo que ya estaba perfectamente contado en mucho menos tiempo?
Aquí dejo el corto en cuestión, y abajo mi participación para el blog El Tintero de Oro.
Escena final

Herido y abocado a convertirse en uno de los caminantes que marchan sembrando muerte, Andy carga a su hija en su mochila portabebés con un palo del que cuelga una bolsa llena de vísceras sanguinolentas, y con sus manos atadas con su cinto. Es incómodo, pero debe hacerlo.


El momento no tarda en llegar. Andy cae. Está muerto pero vuelve a levantarse. Ya no es Andy. Ahora es un zombi caminando sin rumbo, atraído por las vísceras como el burro que sigue a la zanahoria que pende de una cuerda ante sí. Distraído también por un globo blanco que cogió para su hija, de un cumpleaños que no acabó bien.

Mientras vaga, el disparo de un francotirador acierta en la cabeza de Andy. Ahora sí, yace muerto en el suelo.

Dos hombres y una mujer se acercan y constatan que efectivamente, era un No Muerto. Cuando se disponen a abonar su cuerpo allí mismo, el quejido de un bebé hace que la mujer mire un poco más.

Es una niña, sana y salva. Viva. Su camiseta está levantada y en su estómago puede leerse: "Mi nombre es Rosie". Los tres son conscientes de todo lo que aquel hombre había hecho para proteger a su hija de él mismo.

La mujer se lleva a Rosie en brazos mientras los hombres entierran a su padre bajo una cruz. Honrándolo por el sacrificio y dedicación hacia su hija.

El último gesto de amor de Andy hacia su hija, no ha sido en vano.



08/03/2023

Yo, mujer

Reto: Nuestros derechos
Día Internacional de la Mujer
de Libros.com
Desvarío: Ser mujer


En un país como el nuestro,
Del cual dicen que es del primer mundo,
Por ser mujer te van a cuestionar.
¿Por qué no quieres tener hijos?
¿Por qué tienes solo uno?
¿Por qué tres, nueve o catorce?
¿Por qué das el pecho? 
No lo vayas a hacer en público. Qué descaro.
¿Por qué le alimentas con biberón?
Vas a dejar a tu bebé con déficit de nutrientes.
¿Por qué has decidido ser ama de casa?
No quieres trabajar.
¿Por qué trabajas tanto fuera de casa?
Estás descuidando tu hogar.
Por qué no te arreglas para salir,
O por qué te maquillas tanto.
Por qué usas tacones, o por qué solo zapatillas.
¿Por qué vistes así? ¿Qué edad tienes?
¿Tienes pareja? ¿Sí? ¿No?
¿Qué tipo de hombre es?
¿O quizás es otra mujer?
Dile a tu hombre que debe ser así, así y así.
Y tú debes ser así, así y asá.

Los de derechas dicen unas cosas,
Los de izquierdas son todo lo contrario.
Eres mujer, eres libre, haz lo que quieras.
Lo que ellos quieran.

En el lado derecho...
Las mujeres siempre han sido así.
Dejemos que todo siga igual.
Todo ha sido perfecto hasta ahora.
Claro, claro, claro,
La típica mujer buena, bonita y callada
Siempre por detrás de su marido.
Todo lo que no les cuadra es anarquista.

En el lado izquierdo...
Las mujeres deben derribar al opresor.
Rebelarse contra el patriarcado
Porque todo lo masculino es machista.
Claro, claro, claro,
La nueva mujer empoderada, moderna y súper feminista
Le dice a otra mujer lo que tiene que hacer.
Todo lo que no les gusta, es fascista.

Y tú, mujer.
Que muchas veces no sabes hacia dónde remar,
Te sientes perdida como cuando te preguntaban,
¿A quién quieres más? ¿A Papá o a mamá?

Mi "Yo, mujer" quiere responder:
A quien me deje ser Yo.
A quien no me ponga trabas por ser mujer,
Pero que tampoco me trate como inútil
Disfrazándolo de ayuda,
Simplemente por ser eso, mujer.
Eso es un regalo envenenado.

Yo quiero ser yo.
Nada más.
Una mujer.
Yo.

Papenfuss Electrónico N°40
Especial 8 de Marzo, 2023

Hoy, día 8 de marzo, me complace ser una de las autoras elegidas para aparecer en la publicación Valenciana PAPENFUSS con una publicación que ya había compartido en este Blog con anterioridad: Me llaman bruja.
Se puede encontrar en el número 40, especial del 8 de marzo 2023 AQUÍ

06/03/2023

Tarde de sábado en cuatro actos

Foto generada y modificada por FaceApp
Desvarío: Suicidio

ACTO I


—¡Oye! ¿Te vas a quedar toda la tarde del sábado sentada en el sofá engordando aún más ese culo? 

—Déjame por favor. Hoy no tengo ganas de hacer nada. Además, no tengo con quién ir. Estoy sola. 

—¿Y yo qué soy? ¿Un macaco? 

—No. Sólo alguien que no me deja en paz. Parece que lo hagas adrede.

—Venga, tía. Vayamos al centro. Podemos ir de tiendas a hacer el cafre. ¡Mira el tiempo que hace!

—No sé… 

—Con razón nadie quiere ir contigo a ninguna parte, eres un muermo de chica. Por eso tus amigos y familia te han dejado de lado. Venga, venga, venga… Hazlo por nosotras. 

—Vale… Todo sea por no escucharte más. 


ACTO II


—¡Anda, mira! ¿No son Lena y Mire aquellas de allí? 

—Sí… Qué raro, me dijeron que tenían turno de fin de semana en el curro. Que no podían quedar… De hecho, llevan varias semanas esquivándome.

—¿Y tu hermana? ¿También te está evitando? ¿Cuánto hace que no hablas con ella? 

—Desde el mes pasado. Pero no quiero llamarla. Nunca hablamos desde que se fue, a no ser que sea yo quien coja el teléfono. Estoy harta. Estoy jodidamente harta de todo el mundo. 

—¡Llámala, llámala, llámala! Entremos en esta tienda, la llamas mientras miramos maquillaje y así salimos de dudas. 


ACTO III


—... 

—Klara, soy yo. Tu hermana. 

—... 

—¡No seas una falsa preguntándome qué tal estoy! En realidad te intereso una mierda. Si no te llamo yo, jamás haces nada por saber de mí. No te importa cómo estoy. Eres como papá y mamá. Y como todos los demás. 

—... 

—¡No me digas que me calme! ¡Yo grito lo que me da la gana! ¡No le importo a nadie! 

—... 

—No, Klara. Escúchame. No pienso volver a internar me. 

—... 

—De nada te va a servir llorar. ¡Qué te den! 


ACTO IV


—Pobre niña solitaria. Nadie te quiere. ¿Qué vas a hacer ahora? 

—No lo sé. De verdad que no lo sé…

—Pues algo tendrás qué hacer. Todo el mundo te está mirando como si fueras una tarada. Qué vergüenza. Menudo espectáculo has dado al teléfono. 

—Yo no quería… ¡Dios! Me gustaría desaparecer ahora mismo. 

—¡Hazlo! ¿Qué o quién te lo impide? 

—Nada. Nadie. 

—Pues mira que cuchillos más afilados perfectamente colocados hay en aquel lineal de la tienda. 

—¿Qué estás pensando? 

—Un cuchillo de esos en tu cuello, acabaría con todo tu sufrimiento. No tendrías que preocuparte por nada ni nadie. ¿Quieres lograr la paz? ¿Descansar de la vida para siempre? 

—Eso es lo único que quiero ahora mismo. 

—Pues ya sabes, sólo dos cosas: el filo cortante de un cuchillo y tu cuello, y luego, el descanso eterno.