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02/01/2026

La Ceni

 
Microrreto: Intertextualidad,
un laberinto de historias

La nueva canción de Aitana sonaba en los auriculares de una graciosa chica de moño rubio.

—…Yo le digo de dónde tú has salido... —canturreaba—, él me dice que quiere estar conmigo. Yo le digo que no es fácil enamorarse de una superestrella…

—¡Oye, Ceni! ¡Mira qué encontré!

—¿QUÉ?

—Quítate eso —dijo el príncipe señalándose una oreja.

—A ver, rapidito que tengo cosas que hacer, Prince.

—No te enfades, Ceni o te parecerás a Anastasia y Drizella.

—Ya quisieran esas mamarrachas. ¿Qué quieres?

—Al fin encontré este bonito zapato.

—Vaya mala pata… Nunca mejor dicho. Yo que me quería deshacer de él por su incomodidad —contestó ella resoplando—.

—Mira, Cenicienta. Siempre ha sido así pero... ¿qué pasaría si te faltase de verdad uno de los zapatos de cristal?

—Pues nada, Príncipe. No pasaría nada porque las niñas de ahora van a crecer empoderadas y no quieren ser princesas. Solo superestrellas —cogió aliento mientras acariciaba a sus ratones y prosiguió—. Si se quieren calzar tacones, estupendo, y si quieren llevar deportivas, genial.

—Pero… así no es como se supone que funciona el cuento —murmuró él, molesto, bajando el zapato—.

—Y dale…

La puerta del cuarto se abrió y Sira, de quince años, entró con su prima Chloe, de cinco.

—¡Vosotros dos, a vuestros puestos que nos van a leer! —gritó la directora de escena. —No la líes, Cenicienta. Que nos conocemos.


—Mira, Chloe. Este era mi cuento favorito de pequeña. ¿Quieres que te lo lea?
—Síiiii, porfi.

246 palabras

Si os ha gustado, os invito a pasaros por mi relato "Capuchita Roja" ya que saqué de él la inspiración para este. Podéis seguir el siguiente enlace:

08/12/2023

Catarsis

Microteatro de Diciembre 2023
 

—Escucha. Tengo que hacer un parón en la sopa de letras que estoy preparando, porque el caldo es de pollo y, algo me está carcomiendo.
—¡Soy todo oídos!
—Pues verás. Ayer maté a un conejo. 
—¿Cómo? 
—Con nocturnidad y sin alevosía. 
—Ya me imagino. No eres de esas pero, ¿cómo pasó? 
—Conduciendo. Fue sin querer. 
—Tranquila. No pasa nada. 
—¿Y por qué me siento tan mal? Si al menos, lo hubiese matado por necesidad. Para comer... Pero yo no como conejo. Precisamente porque me da pena. Pollo sí. Que es lo más parecido que se me ocurre. Por eso es de pollo el caldo que más me gusta. 
—Los conejos son animales bobos. Se quedan parados ante los faros y, ya está. Caput. 
—Es que sonó cloc-cloc. La rueda izquierda delantera primero. Y a continuación, la trasera. Un conejito precioso que parecía suave y achuchable. Me sorprendió, no lo esperaba. A mi edad, ha sido la primera vez. Y tengo que dar gracias a que no fue un jabalí el que se cruzó en mi camino. 
—Entonces, estaríamos hablando de algo mucho más grave. 
—Ya... Que en su gloria esté el desgraciado conejillo. Lo siento con toda mi alma. He matado sin remordimientos a moscas, mosquitos, hormigas y otros bichos. Y sin querer, al pisar a algún que otro caracol que no vi. ¿Me sigues? 
—Te sigo y lo corroboro. 
—Me quedo mucho más tranquila. Ha sido un placer poder hablar contigo, cerebro. Necesitaba soltarlo de alguna manera. Ha sido toda una catarsis y escribiré sobre ello. Pero antes, debo terminar la sopa. Que estoy deseando comerme un buen plato y añadirle unos picatostes. 
—No hay de qué. Y yo agradeceré la tranquilidad que me dará el que te comas esa sopa.


Postdata: Pasadas las doce de la noche del 6 de diciembre. Atropellé a un conejo. En estos casos, la DGT aconseja no frenar para salvaguardar al conductor y a los acompañantes que pudiesen ir en el coche.

10/06/2022

En blanco y negro

Reto: Y colorin, colorado...
de Libros.com


—¡Lola! ¡Lola! ¡Me estoy quedando ciego! 

—¿Pero qué dices hombre? Por qué ibas a quédate cie... ¡Uy! Vaya pinta más mala tienes. Te veo mustio, como gris. 

—A eso me refiero Lola. Esta vez es verdad. Lo veo todo en blanco y negro. 

—¡Ay Alberto! Ahora que lo dices, yo también lo veo todo sin color. ¿Me habrás pegado tu hipocondría? 

—Mira Lola, te quiero mucho, pero por ahí no paso. Ya tengo bastante con lo mío como para que ahora sea yo el culpable de todo. 

—Que sí Alberto, era tan solo una broma. ¿Quién es el más guapo de este mundo hasta en un escala de grises? ¿Dime quién? 

—¿Me has pellizcado el culo, Lola? 


VOZ:

—Atención. Se ruega a los señores Alberto Gómez Sánchez y Dolores Roca Ruiz, que se abstengan de ciertos comportamientos o nos veremos obligados a pasar la tijera de la censura. Esta debe ser una película para toda la familia. Así que sigan ustedes en sus puestos, que la matiné debe continuar. 


—¿Qué ha sido eso Alberto? Ahora sí que ya no me río. 

—¿Pero qué película ni películo? 

—¿Y esas risas? ¡Madre mía! ¿Y si estamos muertos como en la película de la Kidman? 

—¿Los muertos lo ven todo en blanco y negro, Lola? 

—No lo sé cariño, estoy a punto de ponerme a llorar. 


VOZ:

—Señora Dolores, aquí no se llora, como ya dije esta es una película familiar para entretener, no un drama. 


—Pero dónde estamos hijo de pu...

—Alberto, mira. Nuestra casa está casí igual pero este calendario marca junio de 1955, en plena dictadura española. Somos protagonistas de una película de la época, y por eso todo se ve en blanco y negro... 


ALARMA DEL DESPERTADOR


—¡Lola! ¡Lola! Menuda pesadilla he tenido... 

—¡Alberto! ¡Alberto! ¡Me estoy quedando ciega! 

18/04/2022

Capuchita Roja

Reto: Para escribir hay que leer
de Libros.com
🏆 RELATO GANADOR 🏆


 —¡Atención todo el mundo! Ahora que nadie nos lee ¿podéis decirme qué pasa aquí? 

—Es que... 

—¡Es que NADA! Lobo, me tienes harta. Siempre cuchicheando con Caperucita. Ya os he dicho que no quiero rollos entre compañeros de trabajo. Además, esto es un cuento infantil. 

—Pues señora directora —se atrevió a decir Caperucita, —yo también estoy un poco harta de ser la mema en esta historia. Pero si se ve a la legua que Lobo me quiere llevar al huerto como se dice. 

—Y yo no estoy ya para estos trotes —añadió Abuela. —¿Me trajo lo que le pedí para mi ciática? Mire que me voy a mi casa y tiene que buscarse a otra que haga el papel. 

—Y yo... 

—¿Y tú qué Cazador? ¿No querrás un aumento de sueldo? Porque no das un palo al agua. 

—El palo me lo da a mí —dijo riendo Lobo. 

—¿Hola? ¿Se puede? 

—¿Y vosotros qué hacéis aquí? No sois de este cuento. 

—Verá, es que necesitamos comentar algo con Lobo —dijo uno de los Tres Cerditos. 

—¿Ve como soy la estrella, directora? Estoy aquí, en el cuento de los cerditos y en el de las cabritillas. Pero me estoy cansando de ser siempre el villano y acabar quemado o ahogado en el río con la panza llena de piedras. Necesito vacaciones. 

—¿Puedo decir algo? —dijo Madre de Caperucita. 

—¡Adelante mujer! Ya puestos...

—contestó suspirando la directora de escena. 

—Yo creo que estoy desaprovechada y que aún soy joven y bella. Quiero el papel de Madrastra en el cuento de Blancanieves. Necesito cambiar de registro...


Una puerta se abrió de golpe y unos diminutos pies entraron corriendo en el dormitorio. 

—¡Mamá ya toy! Cóntame Capuchita. 

—Vale mi lengua de trapo, Caperucita pues. 


—¡Atención! ¡Que nos van a leer! ¡Todos a sus puestos!