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| Foto generada con IA |
Microrreto: Tintero curioso
Durante cuatro años, Carolina tuvo la piel tan limpia como la de sus padres y el resto de la familia. Hasta aquel verano.
Las primeras aparecieron en la nariz y las mejillas, como manchas de café derramadas sobre la piel, tras haberse pasado toda la tarde en la piscina.
–¡Madre mía! Sí que has jugado con tus primos hoy en la piscina, ¿no?
–Sí… Mamá. Quiero para cenar un bocadillo de jamón y el pan “restregao” con tomate. Tengo muuuuuucha hambre –dijo tocándose la barriga.
–Como quieras, pero déjame que te seque y te peine el pelo.
La madre de Carolina miró de pronto la cara de su hija y llamó a su marido.
–¡Arturo, mira! ¡La niña tiene pecas! ¿A quién habrá podido salir?
–No lo sé. Seguro que se van mañana. No somos una familia pecosa.
Arturo siguió sentado mirando el fútbol y no le dio mayor importancia. Mientras tanto, Carolina se puso a bailar y a poner caras delante del espejo. Aquellas manchitas le parecían de lo más divertido.
La abuela, al escuchar la conversación se acordó que conservaba fotografías antiguas y fue a por ellas.
Aunque su tía Enedina murió siendo ella muy pequeña y casi lo había olvidado, vio el parecido de Carolina con tu tía abuela. En la foto, una Enedina adolescente, sonreía junto a su hermana embarazada. Carolina había heredado el mismo cabello castaño y rizado, los mismos ojos, y sobre todo, aquellas pecas. Aquel rasgo que llevaba generaciones sin manifestarse.
248 palabras
¿Sabías que... las pecas tienen un importante componente hereditario y que pueden permanecer ocultas hasta que la exposición al sol las hace visibles? ¿Y que pueden saltarse algunas generaciones? Algunas variantes del gen MC1R están relacionadas con su aparición, incluso en personas que no tienen el pelo pelirrojo.
Todo esto tiene relación con una antigua entrada sobre el gen MC1R que podéis encontrar AQUÍ.


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