04/12/2025

Tilda y el manual para conquistar el universo

CONCURSO DE RELATOS 48ª Ed.
El color de la magia de Terry Pratchett


En el desván de tía Lucinda se podía encontrar de todo, incluso un MANUAL PARA DOMINAR EL UNIVERSO (para niños). O así decía el título.

Tilda lo encontró enterrado bajo un mantel bordado mientras buscaba una caja de disfraces, ya que los necesitaba para hacer una obra de teatro con sus primas.

—¡Vaya! Me lo voy a quedar. —Exclamó la niña.

El libro tenía bonitas ilustraciones a color y decía ser “No apto para menores con exceso de iniciativa”. Y de eso iba bien sobrada la curiosa criatura. El libro olía a polvo y esi hizo estornudar tres veces a Tilda. Lo abrió justo por el tercer capítulo: ”Cómo dar vida temporal a formas simples”. Para hacer aquello necesitaba barro arcano, pero como no tenía, bajó a su habitación con el libro y sin la caja de disfraces, y usó toda la plastilina que pudo encontrar hasta moldear una criatura. Una bola con dos ojos desiguales y cuatro tentáculos blandurrios.

—Te vas a llamar Gluso —aseveró.

La criatura abrió los ojos, se tambaleó, emitió un ruidito como de beso mal dado y luego se estiró.

—¡Buenas tardes, maestra! —exclamó con una voz que parecía salir de un tubo de pompas de jabón—. ¿Cuál es nuestro primer paso para dominar el universo?

—¿Cómo? —dijo Tilda parpadeando muy rápido.

—En este libro está escrito un claro plan de conquista y tú me has creado para que te ayude. ¡Estoy listo para ello! —contestó Gluso hinchándose orgulloso.

La niña pasó a la página siguiente. En letra muy pequeña decía: Las criaturas modeladas tienden a malinterpretar las instrucciones. Mantengan supervisión adulta y una escoba a mano.

Demasiado tarde. Gluso ya estaba moldeando otras criaturas. Cada vez que tocaba un montoncito de plastilina, nacía un nuevo ser. Cuando ya no hubo nada más que moldear, aquellos pequeños monstruitos comenzaron a marchar en formación militar. Parecían como si los muñecos de Tilda hubieran cobrado vida.

—¡A la conquista, mis muchachos! —proclamó Gluso—. Empecemos por esta casa hasta poder con todo el universo.

Las nuevas criaturas empezaron a reorganizar el cuarto infantil, tomar medidas, construir barricadas con bufandas y leotardos y proclamar decretos como “A partir de ahora, todas las moscas deberán registrarse”. Una de las dos que había se aferró a una lámpara e inició una campaña para instaurar “iluminación permanente y absoluta”, lo cual consistía en encender y apagar la luz cada tres segundos.

—Esto no está bien… —murmuró Tilda. —Me la voy a cargar.

Y entonces apareció tía Lucinda por la puerta.

—¿Por qué hay un peluche vivo dentro de mi cafetera? —preguntó con un tono que presagiaba tormenta eléctrica doméstica.

Tilda se quedó inmóvil y Gluso saludó a la tía con uno de sus tentáculos.

—Oh, no. Otra vez no —dijo Lucinda llevándose una mano a la frente.

—¿Otra vez? —repitió Tilda.

—Ese manual lo encontré cuando tenía tu edad —dijo suspirando, como quien recuerda una vergüenza antigua—. Y también fabriqué una criatura que en mi caso, quiso conquistar el gallinero. Y fíjate que consiguió ser un emperador durante dos días.

—¿Y cómo lo paraste?

—Con tiza —respondió señalando un cajón—. El libro tiene una página especial en donde dibujas una puerta y todo vuelve a su lugar… O debería.

Tilda no sabía porque su tía no sonaba muy convincente pero abrió el libro. Sí. En el capítulo trece lo encontró: “Solución de emergencias. Puertas dibujadas y otros trucos de contención”. Pero antes de que pudiera coger la tiza, Gluso se interpuso.

—¡Maestra! No nos traiciones —dijo la criatura dramáticamente—. ¡Tenemos el dominio universal al alcance de la mano! ¡Mire nuestro ejército!

—¿Pero qué vas a conquistar tú, mequetrefe? —le retó Tilda.

—Hoy empezamos por esta casa, pero mañana puede ser toda la calle. El barrio quizá. Y más adelante… ¡El planeta entero!

Lucinda carraspeó.

—Vamos, niña. Dibuja la puerta antes de que esto empeore.

Tilda hizo gala de sus habilidades como dibujante y trazó una puerta perfecta, en arco de medio punto y con un pomo exquisitamente circular, y entonces el libro vibró. La puerta se abrió y una ligera brisa absorbió a las criaturas. Gluso fue el último en desaparecer levantando un tentáculo:

—¡No me olvide, maestra! ¡Volveré cuando el universo esté más desorganizado!

Y la puerta se cerró tras él.

Tía Lucinda se ajustó las gafas y se alisó el delantal.

—Creo que las dos necesitamos unos churros con chocolate bien caliente —dijo—. Aunque antes voy a esconder este libro en un lugar más seguro.

Después ambas se dirigieron a la cocina, sin ver que una bolita de plastilina olvidada, rodaba lentamente bajo el armario de la niña… Se detuvo y abrió uno de sus ojos con expresión traviesa. Porque la conquista del universo nunca empieza a lo grande, sino con una pequeña idea plastilina de colores.


Palabras: 797

46 comentarios:

  1. Qué bonito, Noelia. Un cuento mágico con un tono de aventura infantil muy dulce. Me ha gustado mucho y el final es fantástico. Muy buena historia.

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  2. Excelente Noelia, esas plastilinas vivas tienen muy claro lo que quieren, menos mal que las pudieron contener. Aunque con la que se quedó por ahí, no se sabe... Saludos.

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  3. Me ha encantado. Sobre todo ese ambiente mágico que describes. Ese mundo i fantástico de descubrir cosas nuevas demasiado gordas para que un niño detecte su calibre. El uso de las plastilina nos retrotrae a aquellos dibujos animados del este. Y la aparición que en ves de regalarnos, nos ayuda.
    Abrazooo y suerte

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  4. Muchas gracias, Noelia, por participar en la 49 ª edición de El Tintero de oro en homenaje a Pratchett.
    Un abrazo y suerte

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    1. Gracias a ti y a los compañeros que hacéis todo esto posible 🙏

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  5. Hola, Noelia, está genial, ya el inicio te atrapa y no puedes dejar de leer. Me encantó Gluso, aunque creo que no era muy "políticamente correcto". Y curioso que luego la tía hizo lo mismo de niña, jeje. Muy bueno. Te felicito.
    Un abrazo. :)

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    1. Muchas gracias, Merche.
      Acabo de comentarte en el tuyo y ya te he dicho que es muy divertido y me ha parecido genial.

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  6. Está claro que deseaban disciplina para parcelarse el mundo para ellos. En primera instancia simpáticos, sin embargo las derivas pueden ser incontenibles. Muy adecuada la presencia de la familiar veterana –pues ya se sabe como dice el dicho popular que más sabe el diablo por viejo que por diablo–para poner orden en el manual disparatado. Si no es por ella, a saber qué habría acontecido en tu texto. Para acabar decir que el nombre de "Tilda" agrada. 🤗

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    1. Muchas gracias, Juan. Me alegra que te guste.
      El nombre de Tilda me gustaba para la protagonista de un cuento así, como la actriz Tilda Swinton. Es corto y sonoro, y la forma acortada de Matilda.

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  7. Un cuento para contar a un niño antes de ir a dormir. Y, al día siguiente por las dudas, esconder toda la plastilina de colores. ¡Muy buen aporte!

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  8. ¡Qué precioso cuento! Y con una gran verdad desde el risma de esa sencillez, que no simplicidad, tan bien conseguida.
    me vino a la cabeza que este poder lo tuvieran, ( en parte lo tienen), personajes reales como un tal Trump, que tiene marionetas a los que maneja para hacer su mala voluntad. En fin... no me pierdo y vamos a tu cuento no tan cuento.
    Lo malo de "crear" criaturas y jugar a ser dioses que ocurre lo que ocurre, se escapan de nuestra voluntad y transforma tu entorno, tu calle, tu mundo... el universo.
    Me ha encantado, mucho mucho, más por lo que no dice que por lo que dice. ¡!qué miedo!

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    1. Muchas gracias, Tara por tu tan sesudo análisis de este simple relato.
      La mayoría de personas no sabrían gestionar el poder que da la política. De hecho, la grandísima mayoría de políticos, no saben... O no quieren saber.

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  9. Hola, Noelia. Nos traes un relato dulce, divertido y muy bien contado.
    La bolita de plastilina olvidada seguramente les traerá muchos problemas a futuro. Je, je.
    Saludos y suerte en el Tintero.

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    1. Gracias, Cynthia. Bueno, se queda un final abierto pero creo que el cuento se va a quedar así para siempre. Quizá una hija o nieta de Tilda le haga pasar por lo mismo y ella tenga que hacer el papel de su tía Lucinda.

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  10. Me ha gustado mucho, amiga Noelia, mucho. ¡La imaginación al poder!, reza el dicho, y tú lo has elevado a la máxima expresión.
    Tu relato rezuma fantasía por todos lados; infantil, pero no sólo...
    Sospecho que tía Lucinda estaría orgullosa de su sobrina Tilda pensando que, quizá, todavía queda esperanza en este mundo tan material.
    En verdad es imaginarme a tus figuritas de plastilina intentando dominar el mundo por fases, y al instante perfilo una mueca que simula una sonrisa expectante al querer saber qué ocurrirá después de ese descuido...
    ¡Enhorabuena, compañera! Y, como ya te dije, te deseo mucha suerte en El Tintero.
    Un abrazote.

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    1. Pues muchísimas gracias por tu bonito y animoso comentario, amigo Patxi 🌻

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  11. Hola Noelia! Que dulce tu relato, con esa complicidad entre Tilda y su tía. El Manual para dominar el universo me ha encantado, parecía tener personalidad propia! Que carácter! Je je! Un abrazote y mucha suerte en el concurso!

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  12. Hola Noelia, me ha gustado mucho tu relato y sobre todo ese final abierto que mientras las otras se van a merendar por ahí todavía anda un ser de plastilina. Me ha recordado a los libros que leía cuando era peque, he vuelto un ratillo a la infancia gracias un abrazo

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  13. Hola, Noelia. La verdad es que no hay que menospreciar el poder de una bolita de plastilina, por muy pequeña que sea. ¿Quizás los actuales gobernadores mundiales, de soberbia desmesurada y necesidades de conquista, fueron fruto de la Tía Lucinda en su juventud? No me extrañaría nada.
    Un relato muy tierno y divertido. Felicidades.

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    1. Ja, ja, ja. No creo. Más que de plastilina, los mandamases parecen hechos de plomo y con un morro que se lo pisan 😅

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  14. Me ha parecido un cuento infantil delicioso, ingenioso y con ese punto travieso que engancha a niños y a adultos por igual.Es una aventura ligera y divertida que juega maravillosamente con la idea del “libro prohibido” y la curiosidad desmedida: Tilda encuentra un manual absurdo para conquistar el universo (¡para niños!), crea sin querer un ejército de plastilina con delirios de grandeza y todo termina en un caos doméstico adorable. Gluso es un personaje genial: un villano de pacotilla con voz de pompas de jabón, hinchándose de orgullo y proclamando decretos ridículos como registrar moscas o iluminación permanente. Te lo imaginas perfectamente y te ríes solo. Lo mejor es el humor constante y sutil: los detalles como el peluche en la cafetera, el gallinero conquistado en el pasado de tía Lucinda, la puerta dibujada con tiza… y ese final abierto con la bolita de plastilina que abre un ojo bajo el armario. ¡Pura malicia juguetona! Deja la puerta abierta a más aventuras sin ser cliffhanger pesado. El tono es cálido, ágil y muy visual, con frases que suenan a cuento leído en voz alta. Transmite esa magia cotidiana de los desvanes y las tías excéntricas.
    Te felicito.
    Un abrazo.

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    1. Muchísimas gracias por tu maravilloso comentario, Marcos. Me alegra el corazón 💛

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  15. Imaginación y plastilina juntos, ¿qué puede salir mal? Maravilloso relato.

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  16. Hola Noelia. Pues a mi me ha caído bien Gluso, es un tío con ambiciones jaja. Lo malo de tener ambición es no medir bien hasta donde puedes llegar, y sobre todo no medir las consecuencias de tus actos, y de eso tenemos mucho en el mundo real. A veces todo parece un inmenso tablero de juegos donde los que mandan juegan a hacer sus guerras. Destaco la inocencia de Tilda contrastando con la autoridad de su tía Lucinda, que parece una especie de Mary Poppins reencarnada. Y al final nos queda la duda de ese pequeño pedazo de plastilina que puede ser un fleco que lo puede cambiar todo. Un abrazo.

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    1. Ja, ja, ja. Es que con ese nombre... ¿cómo va a caer mal?
      Muchas gracias, Jorge.

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  17. Bueno queda claro entonces que los manuales de magia y de conquista NO pueden dejarse a la vista. No imagino como sera el manual para hechiceros curtidos y avezados.

    Por eso prefiero no leer mucha magia, nunca se sabe que peligros acechan en las hojas de los libros escritos por magos y brujas.

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    1. Ja, ja, ja. Hola, J.C.
      Personalmente la magia no me gusta porque no la entiendo y sé que son trucos. Y como no me gusta que me tomen el pelo... pues eso 😅

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  18. Me ha encantado tu relato; siendo infantil tiene ese tono juguetón y travieso que encaja perfecto con Pratchett y con la consigna del “caos mágico”.

    Tilda y Gluso funcionan de maravilla como dúo, el manual es una idea genial y el remate de la bolita de plastilina bajo el armario deja una sonrisa y la sensación de que la historia sigue más allá de este texto.
    En conjunto, es de esos relatos que se leen con gusto y se recuerdan por los personajes y el guiño final.

    Enhorabuena por el trabajo.

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    1. Muchas gracias, Eitán el Mago por pasarte y dejar este bonito comentario.
      El nombre te viene que ni pintado para el reto de este mes. Suerte 🧙🏻‍♀️

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  19. Me ha encantado la frescura de este relato; tiene ese aroma a los clásicos de la literatura infantil donde la magia se esconde en los desvanes. El final es genial: esa bolita de plastilina bajo el armario nos recuerda que las grandes revoluciones —y las mejores historias— siempre empiezan con un pequeño detalle que nadie ve venir. Saludos Insolentes!!!

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    1. Muchas gracias!!
      Me alegra mucho que te haya gustado 🌻

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  20. Tus personajes rebosan ternura y sencillez.
    Gluso con su maldad en contraposición a la inocencia de Tilda y la autoridad de su tía convierte el relato en un cuento infantil muy bueno.
    Buen contado
    Un abrazo Noelia
    Puri

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  21. Qué lindo, Noelia! Me has sacado una sonrisa de principio a fin! Imagino a esos simpáticos seres de plastilina amigables y terribles al mismo tiempo. Y la solución magnífica de dibujar la puerta! Todo encantador
    Un abrazo

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  22. Un relato muy bueno. Me ha recordado a los soldados de Toy Story y a los Gremlins. Se podía hacer con esta historia una película de animación, quizás a lo stop motion de la novia cadaver de Tim Burton. Saludos y feliz año nuevo.

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  23. Sospecho que alguien más encontrará ese libro.
    Besos

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