Relato presentado al Concurso
EACWP 2026 en lengua española
Con la luz del día el silencio en la casa se hizo más llevadero. Tras la noche en vela, la mujer salió al porche. Los cuerpos de los cuatro zombis que había abatido con su escopeta yacían como títeres sin hilos.
Todo era extraño en aquella soleada mañana sin ruido en la que los pájaros no trinaban, aquellos no muertos habían dejado de arrastrar los pies, golpear la puerta y proferir alaridos. Al mirar a lo lejos lo entendió. Venían muchos más y ella debía abandonar su refugio por enésima vez.

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