01/03/2026

Cita con Dios

Microrreto: Microrrelatos de la Bestia


Cuando le dieron permiso, el hombre de negro llamó a la puerta dando seis golpes secos.

—Adelante.

El hombre de blanco estaba de espaldas mirando a través del enorme ventanal de su despacho, su melena castaña le caía de manera informal.

—Hola, Jesús. Creo que ahora sí tenemos un verdadero problema.

—¿Tú crees, Lucifer? ¡No me digas!

El Diablo se quedó callado ante un tanto irreverente Dios.

—Es que ya no puedo tentar a casi nadie… —se rascó alrededor de uno de sus cuernos y continuó—. Al principio salté de júbilo ante lo que creí mi mayor mérito de la historia, pero después se me vino todo en contra porque esos a quienes llaman zombis, no tienen un alma que corromper.

Dios se dio la vuelta visiblemente cansado. Un Dios que por primera vez tenía ojeras bajo sus ojos.

—Dime, Diablo… ¿Has oído rezar a alguien últimamente?

Lucifer quiso hablar, pero su rapidez mental se había esfumado.

—Ni contestes. La has liado tanto que por primera vez no sé qué hacer.

El Diablo empezó a caminar en círculos y jurando en arameo, pero Dios ni se inmutó.

De pronto, Lucifer juntó su cara a dos centímetros de la suya.

—¿Sabes qué? Por una vez y sin que sirva de precedente, voy a ayudarte para ayudarme a mí mismo. Haré que vuelvan a creer en ti.

Después de aquello, los supervivientes empezaron a reportar milagros y encuentros con Dios… Pero ya se sabe que el Diablo puede adoptar cualquier forma.


Palabras: 249